jueves, 14 de enero de 2010

Humillar a la la lengua cervantina.

Afirma nuestra Constitución en su art. 3-1 que, "El castellano es la lengua oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla"; en el 3-2 se dice, "Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus estatutos". Resulta cómica si no trágica esa iniciativa de unos 34 senadores españoles, pertenecientes al PSC, ERC, ICV, CiU, PNV, BNG y al grupo mixto para modificar el Reglamento del Senado y permitir intervenciones de las lenguas vernáculas, en los plenos de la cámara a partir de septiembre, y para el otoño del año siguiente ampliar el babel lingüistico a todas las comisiones senatoriales. No está en la agenda política de estos grupos la elevación del Senado a Cámara Territorial que concilie y equilibre la tutela del Estado, lo que pretenden es tajar en piedra las eternas singularidades nacionalistas, avanzar hacia la incomunicación intraespañola. El derecho democrático a saber el español se ha convertido en un pesadísimo deber que requiere un cuerpo de traductores simultaneos en cualquier actividad legislativa (un despilfarro increible en plena crisis económica, salvo que como ya ha hecho algún destacado miembro se dirija en inglés a sus congéneres). Es de nota que entre los que encabezan dicha proposición estén los representantesde los socialistas catalanes del PSC (posiciones ideológicas que se desmarcan de las oficiales del gran partido de la izquierda). A esta gente no les gusta que el español sea la lengua oficial y común (en la que nos entendemos todos). Los independentistas (menos sutiles) aclaran un poco por donde van los tiros; segun Miquel Bofill (senador por ERC) se puede conseguir en el pleno la mayoría necesaria, si los partidos dejan libertad de voto a sus senadores, (son necesarios mas del 50%) porque muchos representantes del PSOE y del PP le dan soporte e incluso han participado en la redacción de la propuesta, es por eso por lo que hemos pedido que la votación se haga individual y secretamente; si lo anterior fuera verdad (y no lo dudamos demasiado) el aspecto dramático de esa proposición modificadora del Reglamento del Senado estaría al descubierto: probablemente la mayoría de los senadores españoles sean partidarios de reducir la lengua cervantina a un mero instrumento funcionarial, centralista (arcaica) que cubre el derecho de unos pocos. Y mientras los senadores en los pasillos del Senado, en las cafeterías, en el puente aéreo, en Barcelona y en su propia casa, hablan con normalidad el castellano, demostrando que el mundo oficial que representan es una falsificación histórica descomunal. ¡Hemos desbordado la raya de la imbecilidad o nos quieren como cómplices!

miércoles, 13 de enero de 2010

Socialista y nacionalista

Sustituyó a Marius Diaz (PSUC) en el año 1983, gobernando Badalona de forma ininterrumpida du-rante dieciseis años; Joan Blanch Rodríguez (PSC) llevó a la práctica una política expansiva, con formas autoritarias que le enfrentaron a las organi-zaciones vecinales de la ciudad, perdiendo al final el apoyo de su propio partido (expulsado, no quiso abandonar su escaño en el Parlament pasando al grupo Mixto e intentando crear un partido propio); otro advenedizo que ocupando un espacio electoral felipista (PSOE) lo ponía al servicio del nacionalismo, amordazando a la masa trabajadora dominante en esa ciudad emblemática del Barcelonés Nord. Los socialistas que han girado hacia el oportunismo que representa Montilla siguen en la alcaldía, arrastrando hacia el fondo la desconfianza ciudadana (la abstención), lo que ha hecho emerger alternativas como la representada por García Albiol (PP), xenófoba y conservadora. Joan Blanch es, pues, el alcalde por antonomasia de Badalona, el que ha imprimido un estilo de gobierno abriendo las puertas al nacionalismo y a la derecha conservadora. Ahora, Blanch, se destapa con un llamamiento público al PSC a que participe en la independencia de Cataluña "ya que ésta se ha convertido en una colonia del Reino de Castilla"; con un desconocimiento brutal de nuestra historia subraya "la nación española es un montaje ideológico de los castellanos para tener sometidas a las minorías nacionales que hay en la peninsula; se escapó Portugal y los otros no pudieron. Esa es la realidad objetiva, aunque nos pese; lo sabe todo el mundo pero nadie lo dice". El famoso ex-alcalde se ofrece a los socialistas acompañadose del filósofo de "la tortilla" Xavier Rubert de Ventós (amigo de los Maragall y conseguidor de favores) o de Jaume Sobrequés (historiador del Barça) porque -dice- hacemos falta en el proyecto independentista. Alineado con la aristocracia socialista y catalanista en sus palabras subyace el odio de clase, un rencor incomprensible hacia los que le auparon al poder, un visceralismo hacia sus votantes socio-españoles (que vibran con el flamenco, el pasodoble, la jota o la muñeira) "el dinero que nos sacan lo quieren para continuar con el desorden del Estado castellano; que reformen ellos España, pero sin nuestro dinero. Que nos dejen en paz". Saca toda la hiel de sus entrañas desafiando al Derecho Internacional "Tenemos derecho a la autodeterminación ya que somos una colonia. Los catalanes no podemos permitir que nos quiten la tierra". La proximidad de ciertas sensibilidades socialistas a las tesis mas peregrinas que vienen del grupo terrorista MDT (desaparecido) nos dejan sin respiración quedando reflejadas en la relación que mantiene Blanch con los grupos extremistas del CUP (hace poco en sus locales reclamó una consulta independentista en Badalona). Demagógicamente vuelve a repetir el viejo discurso preconstitucional "con la independencia (entonces atutonomía) de un Estado en quiebra los beneficiarios serán los trabajadores, los autónomos, pequeños empresarios, funcionarios, profesionales libres, etc., la gente que no puede llegar a final de mes, los que sufren, los que no pueden pagar la hipoteca, porque lo que tenemos es un expolio, que en los últimos tiempos se ha agravado muchísimo", Para el ex-edil socialista lo que falta es que "el PSC se incorpore al proyecto independentista", "sus cuadros ya conocen a Madrid porque han tenido suficiente trato con ellos". Este revisionista de las esencias socialistas (la igualdad a través de la lucha de clases), desconfía de la dirección de su ex-partido (procedente del Baix Llobregat) aunque confía en la rebelión de sus cuadros (catalanistas) para cerrar de un portazo la Constitución del 78 y abrir el Reino a las taifas. Hasta aquí podría llegar (sino lo remedia el seny colectivo) la demencia senil de un partido que lucha por superar la historia.

martes, 12 de enero de 2010

En el futuro, mas de lo mismo

Uno debería sentirse ciudadano constitu-cional (sujeto a derechos y deberes) en donde vive y trabaja, en donde ha formado su familia y han crecido sus hijos, allá donde tiene una red de amigos con los que se relaciona socialmente y en donde ha construido su patrimonio particu-lar. Cataluña, en especial BCN, es una sociedad española que ha asimilado el mestizaje de los habitantes autóctonos con aquellos llegados de otros rincones peninsulares, murcianos, valencianos, aragoneses, castellanos, gallegos, andaluces, etc., en oleadas sucesivas de siglos la han hecho industriosa y grande; la peculiaridad lingüistica no ha sido obstaculo para la integración o convivencia, al contrario; como la base cultural era la misma, los recien llegados se esforzaron en el aprendizaje de la lengua para su mejor inserción o promoción social. La secesión ha sido un trabajo trillado durante los años de gobierno pujolista concediendo el apoyo de sus diputados a los grandes partidos nacionales a cambio de conquistas competenciales que dibujaran la nacionalidad futura, la fractura social; el trabajo hacia los ciudadanos (el profesor F.Vallverdú reconocía que el 70% de la población es de origen español)des un poder absoluto ha sido persistente en el tiempo difundiendo la idea de que los españoles desprecian a los catalanes y a lo catalán, son discriminados en el pago de las autopistas (es igual que la beneficiaria sea la Caixa), sufren un expolio fiscal, los imaginarios beneficios de los ciudadanos extremeños o andaluces, las autovías peninsulares, el boicot a los productos catalanes, la humillación judicial, etc. etc., es un discurso que continúa recalcitrante en el día de hoy; hasta tal punto que la realidad clasista (los inmigrantes pierden) ha sido sustituida por la cuestión nacional e identitaria (se han incorporado algunos "estomago agradecido" castellanohablantes). La nuevas inmigraciones abrazan la inmersión como una salida a su situación particular (hay sectores asustados ante la xenofobia y el racismo). Los partidos políticos son, a criterio de la mayoria de electores, el problema y lo que mas preocupa es que la solución pase por ellos; el principal el catalanismo del PSC (cuyo electorado inmigrante sufre el paro y la exclusión). CiU se despega (la distancia en 6 meses ha pasado de 5,8 puntos de diferencia a 6,1 respecto a los socialistas). La alternativa que se percibe es un gobierno en solitario de CiU (con respaldo del PP), otro nacionalista (con ERC), la sociovergencia (de la que ha hablado Montilla) o un renovado tripartito (ICV). La otra noche en Luz de Gas, ante 700 cuadros de su partido, Joan Puigcercós (ERC) comenzaba la precampaña anunciando "una consulta soberanista" como condición imprescindible para establecer alianzas; "Tenemos derecho a defender la independencia""quién quiera algo de nosotros ya sabe que queremos el soberanismo; Cataluña ha superado la etapa autonomista y quiere alcanzar la plenitud nacional", "hemos arrastrado al PSC a defender el país y con ello hemos arrastrado a su base social"; sabe lo que dice, su partido puede ser clave en futuras alianzas de gobierno; ahora el partido independentista quiere establecer su programa electoral en base a una consulta a 140 mil personas (otra forma de movilización por "el derecho a decidir"). Puede haber una multitud de partidos que concurran a la cita electoral, extremando el discurso político a izquierda o a derecha pero de resultados inciertos. Desde luego si hago se consolida en la vida política es el nacionalismo catalán (la España constitucional calla, da razones, concede, pide perdón se abstiene). Todo marcha a favor de viento y con las velas desplegadas. ¡De todos nosotros depende que se rompan la crisma en las urnas!

lunes, 11 de enero de 2010

El notario barre para casa.

Se ha convertido en una especie de discurso oficial de una Comunidad frente al Estado, contando con el beneplácido de todas las organizaciones políticas, lo que más o menos significa que se ha elaborado a espaldas de los aborregados contribuyentes (que sin embargo abominan de sus dirigentes políticos). La voz de Juan José López Burniol (famoso notario) la hemos oido alta y clara (el Pais) en un reincidente artículo en el que avisa de que "el encaje de Cataluña en España solo tiene dos opciones: la federal o la autodeterminadora. Se impone una reforma constitucional pactada por el PSOE y el PP" (una obviedad necesaria, a pesar de que en Cataluña el partido conservador es vejado a diario, extrañado con cordón sanitario y demonizado notarialmente). El "notario" rechaza las impugnaciones presentadas ante el Tribunal Constitucional considerándolas sin más un fracaso político de primera magnitud (¿de quién?). El conspicuo miembro del Cercle d'Economia afirma por centésima vez, "que dada la naturaleza del gravísimo contencioso que subyace bajo estos hechos, el problema subsistirá incolume cualquiera que sea la sentencia del Alto Tribunal" lo que nos obliga a escoger entre federalismo o independencia (por el hastío de unos, la desafección de otros y la falta de un proyecto compartido por todos). Demasiado clara, el pié de lobito le descubre, la coincidencia de López Burniol con los postulados defendidos por el PSC de Montilla. Su visión apocalíptica se contrapone a la dura realidad ciudadana: la mayoría de los catalanes aceptamos nuestra condición doméstica compartida con la española sin mayores estridencia, o más bien, burlonamente ante la ansiedad diferenciadora de Montilla (aplicando en el dia a dia el Estatut, a pesar de que una sentencia le deshará el artilugío) que sigue amenazando al Tribunal Constitucional con la movilización catalana. Miente el notario cuando asegura que el contencioso catalán es el principal problema español permanente en el tiempo e inmutable ante la Transición (lo saben los que tienen entendederas: la territorialidad era cuestión secundaria, lo trascentente fué la formalización de una Constitución democrática); la organización autonómica del estado fué un diseño de éxito para integrar en el conjunto la pluralidad cultural como valor añadido a la nacionalidad española. ¿De dónde saca nuestro notario de izquierdas que el Pacto de la Transición sobreentendía la puesta en marcha de un proceso de progresiva redistribución del poder político, concorde con el reconocimiento de la plurinacionalidad del Estado?, un proceso que había de desembocar en una estructura federal de la nación española y que una de las dos partes no puede abortar sin infringir el Pacto Constitucional. La argumentación del sr. López de que la mencionada fórmula transaccional ha dado como fruto un cuarto de siglo fecundo y venturoso para España nos remite a la cantinela pujoliana que para el notario es un acta de fé ciega (los no nacionalistas sabemos de su coste para el país en términos de soberanía política o económica) al margen de las consecuencias tangibles del embrollo estatutario. Nos razona, que llegados al punto de dar el paso para el desarrollo del Estado Autonómico (decidido o querido por quién?) se inició la ceremonia de la confusión: unos en una defensa numantina de sus privilegios enmascarados en la intangibilidad constitucional, otros con la reforma precipitada del Estatut, para endilgarnos como desmemoriados palurdos la necesidad del acuerdo PSOE-PP (al que se sumarían todos) para avanzar en la reforma constitucional (es claro si por la puerta de salida han colocado el Estatut, ahora hay que acompañarlo bajo palio constitucional a la entrada de la puerta principal). En definitiva, los socialistas catalanes eje del proceso político actual, nos ofrecen como alternativa la salida federal (un Estado Federal simétrico, pero con diversos contenidos competenciales) frente a la solución independentista de derribo del Estado convirtiendo el país en un número indeterminado de Estados independientes. Juan José López Burniol no habla solo (las malas lenguas hablan de su coautoría en el editorial múltiple de prensa), es un tertuliano habitual de tv3, columnista de varios periódicos (aquí ha utilizado "pedagógicamente" el País un medio nacional psoeista), miembro de "Ciutadans pel Canvi" (invento de Maragall para incluir personalidades de la sociedad civil catalana en su alternativa al pujolismo) que forman parte del grupo parlamentario socialista. Las últimas palabras de notario nos amedentran "Dios ciega a los que quiere perder", no por el contenido sino por quién las dice.

domingo, 10 de enero de 2010

Mafia barcelonesa

Hace unos pocos años Manolín Martínez y David Dueñas (dirigente de Seat, sección pinturas) volviendo a BCN desde la fábrica de Martorell atascados por el tráfico en el Cinturón del Litoral decidieron desviarse por un atajo conocido de la zona portuaria; inmediata-mente sintieron el aliento de un camión que les empujaba hacia el arcén; al pedir explicaciones al conductor este les contestó con un gesto obsceno insistiendo en un acoso al que se sumaron después otros transportistas; nuestros amigos terminaron con el coche abollado, parados, viendo como se alejaban los agresores. Me contaba David, que fueron a denunciar el caso a las organizaciones sindicales del puerto (CCOO, UGT), las cuales se inhibieron en actitud "sospechosa" (funcionarios, estibadores, camioneros, empleados, etc. constituyen las bases sindicales); comentamos entonces, el silencio mafioso de las entidades que rigen la actividad portuaria, la misma procedencia de Jordi Hereu (amamantado por la APB) designado alcalde por voluntad de Montilla, el funcionamiento de las organizaciones de transportistas autónomos. Hace un año salió a la luz el conflicto de los camioneros organizados en la asociación Transcont (integrados en la Asociación Nacional de Empresarios y Profesionales Autónomos) frente a la Autoridad Portuaria por que ésta intentaba introducir un "sistema electrónico regulador del acceso de los camiones al Puerto" que, decían, les perjudicaba gravemente; detrás mas de 800 conductores se declaraban en huelga indefinida (el procedimiento rector es la Asamblea) y se manifestaban por el recinto con silbatos (los vimos en la tele); la Guardia Civil actuando con firmeza atemperó las acciones violentas (tan propias). El otro día supimos que la Audiencia de Barcelona ha condenado a Antonio García Villalta, el Pistolas (hacia ostentación del arma que guardaba en la guantera), expresidente de Transcont, a siete años de prisión (5 por extorsión y 2 por asociación ilicita), Manuel Martorell, Luis Valverde, Espinete, José Luís Pulido, el Puma y José María Bragado a seis años, y otros dos sujetos han sido declarados absueltos; la sentencia disuelve a Transcont (con 600 asociados), plataforma de actuación de la mafia y primera organización de transportistas portuarios desde hace muchos años (monopolizó el transporte de contenedores). La organización criminal actuaba con la metodología habitual, para proteger y garantizar el trabajo "operando sin miedo" pedían en concepto de donativo de 6.000 a 30.000 eu por cabeza (a los disconformes se les atacaba con bolas a la luna de la cabina, pinchazos en las ruedas o se les quemaba directamente el transporte); las amenazas de daños personales o pérdidas patrimoniales habían arruinado a muchos pequeños transportistas; la red mafiosa intimidaba también a los empresarios del sector para que contrataran tan solo a los afiliados a Transcont. La Autoridad Portuaria que había asistido complaciente al desarrollo de la historia (les concedió una pegatiza azul identificatoria que colocaban hermanados en el cristal del vehículo) al final no se libró de la violencia intrínseca del crimen organizado: su Presidente Joaquim Coello recibió las correspondientes amenazas cuando les rogó que permitiesen "la libre competencia". La prensa informa que los condenados se hicieron con más de 400 mil/eu recogidos ilegalmente al forzar la firma de unos 60 documentos. Una pátina de silencio recorre las aguas del Puerto, el muelle de pescadores languidece, y al fondo (acabando el paseo de la Barceloneta) resalta el perfil de cuchillo de carnicero del hotel Bofill (un atentado ecológico, pretenciosamente monumental, y aceradamente frio) frente al mar de las medusas.

Libertad Digital (interesante, al margen valoraciones)

¿Se imaginan que los nacionalistas triunfasen definitivamente en España? ¿Que lograsen imponer un modelo de Estado basado no en la independencia, sino en la sumisión del resto del país? Dejen de imaginar, vénganse a Bélgica. Al igual que España, Bélgica es una monarquía constitucional, en la que el Rey no tiene ningún poder. Sucede que en Bélgica, el Gobierno tampoco. Bélgica se divide en tres territorios, tiene seis gobiernos y siete asambleas legislativas (lo que explica que nunca se tome ninguna decisión efectiva... y que las decisiones que se toman nunca sean efectivas). La cooficialidad de lenguas que aún rige formalmente en España no existe en Bélgica, de tal forma que los francófonos (40%), los neerlandófonos (60%) y el pequeño grupo germanófono conforman tres comunidades lingüísticas. Sin embargo, las mismas no coinciden con la división territorial hecha hace décadas, y son los gobiernos territoriales (Valonia, Flandes y Bruselas) y no las comunidades lingüísticas los que tienen todo el poder político. Mientras que en Bruselas (ciudad-región enclavada en Flandes) rige un bilingüismo estricto, pese a tener sólo un 10% de flamencos frente a un 70% de francófonos y Valonia (que vive una situación comparable a la de Andalucía o Extremadura: estancada económicamente y sumergida en socialismo y corrupción) es francófona, es en Flandes, oficialmente neerlandófona pero con poblaciones francófonas, donde se ha producido y se sigue produciendo un esfuerzo político por desterrar de la vida pública a los francófonos. Como ejemplo, véase la expulsión de los francófonos de la Universidad Católica de Lovaina (donde me encuentro estudiando) impulsada en 1968 por los democristianos flamencos de la Universidad, entre los que se encuentra el nuevo presidente de la UE, Van Rompuy. La estrategia del nacionalismo flamenco (que no es un partido: son todos los partidos políticos a los que se puede votar en Flandes) es la misma que la del catalán: primero apelar a la flexibilidad del país para que quepan las "especificidades" propias y después negar esa misma flexibilidad dentro de su territorio; defender primero un Estado federal (o autonómico) y, obtenido el poder territorial, pasar a defender una confederación; conjugar un discurso y un programa contra el Estado a la vez que dominan todo el poder político del Estado. La delimitación de Flandes llevó consigo el compromiso de que el Gobierno flamenco respetara a las poblaciones francófonas de Bruxelles Halle Vilvorde (hoy 75% francófonas) que rodean a Bruselas. Sin embargo, los partidos flamencos consideran que ya ha llegado el momento de acabar con esa "irregularidad", empezando por las escuelas francófonas controladas por el Gobierno flamenco. Hace algunas semanas, el parlamento regional se ha arrogado la competencia de "inspeccionar" estas escuelas a iniciativa del partido neofascista N-VA. Recientemente, la mayoría flamenca ha impuesto la "escisión" total de Bruxelles Halle Vilvorde respecto de Bruselas, con el fin de que estos municipios francófonos pasen a estar completamente bajo el control del Gobierno flamenco. Y ello no se hace sólo para impedir que los ciudadanos, mayoritariamente francófonos, puedan expresarse en francés ante la Justicia y ante la Administración (el francés está literalmente prohibido en la administración flamenca). Lo que pretende impedir Flandes es que los 150.000 francófonos que viven en Bruxelles Halle Vilvorde puedan votar a los partidos francófonos, pudiendo sólo votar a los nacionalistas flamencos, todo ello con la oposición del Front Démocratique des Francophones. A esto hay que añadir el caso de varios alcaldes elegidos por aplastantes mayorías absolutas en estos municipios, no reconocidos oficialmente por el Gobierno de Flandes por haber utilizado sus electores papeletas en francés, lo que ha conllevado una denuncia del Consejo de Europa. El integrismo lingüístico-territorial aplicado en Flandes se fundamenta, como el catalán, por una parte en una idea de Estado-nación que identifica territorio y lengua y, por otra, en "compensar" la marginación que históricamente han sufrido los flamencos y su lengua, no sólo una marginación política, como en el caso catalán, sino también económica (brillantemente retratada en Daens). El programa de pureza lingüística flamenco acaba de incluir medidas como prohibir el uso del francés durante el recreo o la expulsión sistemática de los niños que hablen en francés durante las actividades organizadas por la agencia deportiva flamenca. La política lingüística del nacionalismo catalán, destinada a convertir el castellano en lengua extranjera en Cataluña, se asemeja pues a la del nacionalismo flamenco, con el agravante de que en Flandes la mayoría no habla francés mientras que en Cataluña se trata de cambiar la lengua materna de muchos ciudadanos que, además, sí es oficial en Cataluña (pese a lo cual los castellanohablantes en Cataluña parecen haber asimilado como algo natural que su lengua no sea oficial "de facto" en su propio país, mientras que los francófonos de Flandes resisten). Pero es al sistema de partidos políticos a donde quería llegar en la comparativa con Cataluña. Expliquemos la cuestión de los partidos con otra comparación. Cuando Rosa Díez se negó a que Ciudadanos fuera la sucursal de UPyD en Cataluña, buscaba evitar una situación como la del PP en Navarra con la UPN o, sobre todo, como la del PSC, un partido nacionalista catalán que juega el rol de franquicia del PSOE cuando ello le conviene, lo cual resulta dramático dado que los votos originariamente los aportaba el PSOE catalán y no el minúsculo PSC. El resultado es que en la práctica, cada vez más, en Cataluña sólo se puede votar al nacionalismo. Pues bien, en Bélgica la situación de UPN y del PSC es la que define la vida política: no sólo no existen partidos a nivel federal (existen democristianos, socialistas y liberales en los tres trozos del país sin que ninguno tenga relación alguna con su homólogo desde hace décadas), sino que resulta jurídicamente imposible poder votar a los partidos de la otra región, y ni siquiera en las elecciones federales se intenta fingir la existencia de programas o líderes nacionales. Este modelo, que se impone en Cataluña y se generaliza con el desarrollo Estado autonómico, tiene más que ver con el modelo político que con los sentimientos identitarios de los ciudadanos de estas regiones. La generalización del nacionalismo catalán no se debe a su fuerza social originaria (véase la victoria de los partidos nacionales, UCD y PSOE, en las primeras elecciones catalanas, o la ratificación en referéndum de la Constitución española, que obtuvo más participación que el Estatuto) sino a la falta de sentido de Estado de los partidos nacionales cuando decidieron "confundirse con el paisaje" nacionalista, movidos precisamente por los incentivos que caracterizan el modelo político del Estado autonómico tal y como se está desarrollando. Es por ello que se está llegando a la misma situación en el resto de España, según van adoptando ambos partidos nacionales la estructura de poder del Estado. Incentivos que perjudican precisamente al sentimiento nacional, puesto que una región en la cual los partidos nacionales no adopten el modelo territorial de poderes (el de Flandes, el de Cataluña) perjudicará a esa región, al carecer de fuerza sus diputados para presionar al Gobierno de la misma forma que lo hacen los nacionalistas. Se incentiva, pues, el poder de quienes quieren acabar de desmontar el Estado y se penaliza a los pocos que resisten. Bélgica, único país europeo que ha tardado más de medio año en formar un Gobierno interino e inestable, no funciona como país porque se ha impuesto el modelo territorial que quieren los nacionalistas catalanes y vascos en España, y que es al que vamos –sin la preceptiva reforma constitucional que haría falta y que iría en sentido contrario de la que pide la gente– gracias al Tribunal Constitucional y a otras instituciones. En Bélgica se han fomentado las identidades territoriales y lingüísticas frente a la identidad nacional, cuando precisamente las identidades nacionales se crearon para evitar continuos conflictos étnicos o comunitarios. Tal vez España estaría a tiempo de no acabar como Bélgica en materia territorial si los partidos políticos nacionales pactaran la regeneración del Estado que parecen pedir los ciudadanos. Desde luego, una reforma constitucional sería un paso a seguir, sobre todo en materia de educación y lengua, pero en realidad lo único que hace falta es que los dos partidos nacionales actúen con sentido de Estado. No sé si haría falta un Ministerio de la Identidad Nacional como el francés, pero tengo claro que hace falta una educación nacional y unas instituciones nacionales que refuercen la identidad nacional, basada no en imponer una manera de entender el país, una lengua o un sentimiento territorial, sino en el verdadero respeto a la pluralidad: un régimen político de libertades, fundamentado en la igualdad de los ciudadanos y en la soberanía nacional. Lo contrario, permitir la creación de identidades territoriales en un Estado descentralizado, es el caldo de cultivo para acabar como Bélgica.

Álvaro Vermoet Hidalgo es presidente de la Unión Democrática de Estudiantes, miembro del Claustro de la Universidad Autónoma de Madrid, consejero del Consejo Escolar del Estado y autor del blog Cien Mil objecciones.

sábado, 9 de enero de 2010

Carod nuestro Rey Mago particular.

Los nacionalistas tienen la fortuna de hacer realidad sus sueños infantiles aunque sus protagonistas peinen canas; la mágia oriental se confunde con la del tripartito que reparte y subvenciona a sus amigos para que ayuden a alcanzar el horizonte de la autodeterminación; ese objetivo lo subraya el presidente afortunado Jordi Porta del Òmnium Cultural en una editorial "Això suposa (el respeto a los valores democráticos) la no ingèrencia en la voluntat expressada a través de refèrendum pel poble de Catalunya (Estatut), i la necessitat que es pugui aprofundir el funcionament democràtic amb la convocatòria de un refèrendum per a l'autodeterminació"; la entidad que representa ha recibido durante el 2009 la nada despreciable cifra de 262.084 eu para realizar actividades tanto en Cataluña como en el extranjero (el Roselló, la Cerdanya, el Vallespir, el Alguer, etc.). Está presente en nuestra memoria mas reciente el intercambio de 1 millón/eu del Melchor catalán Josep Lluis (Presidente de la República Catalana?) por una lanza ofrecida por un indígena shuar en la selva de Ecuador (la intención obvia, socavar la influencia del español fomentando una lengua tribal que apenas hablan un centenar de personas). Carod convertido en el mayor subvencionador de todos los tiempos entrega 115 mil/eu al Centro Internacional Escarré para organizar cosas como "La conferencia de naciones sin estado de Europa" (este centro ha sido pieza fundamental en la organización de los referendums independentistas en donde, además se organizan ruedas de prensa analizadoras de los mismos). Carod penetra en la Cataluña francesa subvencionando en Perpiñán la escuela "La Bressola" que da clases en catalán a sus alumnos (625.800 eu del ala), a jóvenes que participan en prácticas en organismos internacionales (109.200 eu). El vicepresident de la Generalitat no se para en mientes barriendo para casa: la fundación Josep Irla (de ERC) ha recibido 16.130 eu para desarrollar actividades como "Fem països catalans", proyección internacional del partido o en cuestiones editoriales; también ha ayudado espléndidamente a "Sobirania i Progrés" (ERC) del actor Joel Joan (54.000 eu); Acampada Jove (JERC), que organizan una fiesta campestre anual, recibieron 20 mil/eu para organizar un concurso musical; la Asociación por la Defensa del Etiquetaje en Catalán ha recibido 15.700 eu, etc. El ciudadano de este país se pregunta ¿Porqué tenemos que seguir subvencionando tantas actividades sino independentistas, al menos absurdas, innecesarias e infantiles, con lo que está cayendo en nuestras espaldas?. ¿Porqué tenemos que subvencionar el radicalismo de ERC? ¿A qué juegan Montilla y Saura cuyo electores son alérgicos al movimiento independentista?. A ser complices, me imagino, aunque venga después el infierno; mientras tanto el partido separatista sigue construyendo sus anclajes en la "sociedad civil". Me entero que la Generalitat acaba de declarar al Òmnium "entitat d'utilitat pública", con lo cual la cuota de sus socios puede desgravarse fiscalmente en la declaración de la renta en un 40% (Minucias oficiales)