lunes, 15 de marzo de 2010

PxC

En la sala de actos del hotel Barcelona Sants, Plataforma por Cataluña designó candidato para las elecciones autonómicas a Josep Anglada un controvertido personaje que está alcanzando una cierta notoriedad en la vida política de nuestro país. Ante unos 800 simpatizantes subrayó que su objetivo es "trabajar para que Cataluña deje de mantener a los políticos de siempre" a los que acusa de "gandules, arrogantes y vividores"; este grupo político que nace en el interior profundo de nuestro territorio y al que el pensamiento único tacha de ultraderechista, ha alcanzado su umbral con el grito "Moros fuera" que tanto escandaliza a lo políticamente correcto de las clases pudientes, pudibundas y acomodaticias de Cataluña. Hay especuladores que conceden al partido de Anglada, de seis a nueve diputados en las próximas elecciones autonómicas, confirmando las propias previsiones de convertirse en bisagra en el futuro Govern de la Generalitat; si este hecho se hiciese realidad, los resultados de PxC serían el verdadero "sorprasso" de la nueva convocatoria electoral. El popular concejal de Vic, también ataca a la clase política catalana y española por su connivencia con las ambiciones expansionistas del Islam y el terrorismo: ha convidado a los practicantes de la Ley Islámica a que abandonen voluntariamente Occidente, "no podemos ser tolerantes con los que vienen a invadirnos, a imponer sus costumbres y a conquistarnos", el secreto de su éxito coincide con la sensación de inseguridad que se extiende ampliamente entre la ciudadana sumado al descubrimiento de enormes bolsas de inmigración irregular (los casos de Vic, Salt, y en general de las ciudadades de los cinturones industriales) y al creciente aumento del paro (Cataluña se lleva la palma en el ranking nacional) todo confundido en un enorme cóctel molotov que estalla delante de nuestras narices; como una mancha de aceite, los conflictos de convivencia entre comunidades de origen diferente se vienen extendiendo por nuestra comunidad dejando un poso colectivo de xenofobia e intolerancia. Proclamas como la de que "hay que hablar claro y catalán" o "primero son los de casa y después los de fuera" forman parte de un sentimiento muy generalizado en nuestra sociedad y que le pueden asegurar a PxC un número importante de votos. En unos momentos de crisis, de paro masivo (que afecta conjuntamente a millares de familias), con una corrupción estratificada a todos los niveles, una clase política desprestigiada e ideológicamene perdida, es cuando se puede producir un vuelco incomprensible e inesperado en las espectativas electorales: los viejos votantes de izquierda se vuelven hacia la derecha y hacia las nuevas opciones políticas, el clientelismo centrista o nacionalista se radicaliza cinegéticamente (es mas, los indiferentes habituales, los hampones y antisistema de la sociedad democrática pueden transformarse en idealistas revolucionarios); por ello el cinturón rojo de BCN que abraza el medio millón de parados levanta la mirada esperanzada hacia la alternativa angladista. Al acto de Sants asistieron la parlamentaria flamenca Hilde de Lobel, el francés Pierre Vial, los italianos Max Bastoni y Gabriele Adinolfi y el portugués Duarte Branquino. En el exterior, en la Pza. dels Països Catalans (¡evocadora nominación imperial!), unos 150 inmigrantes y representantes de grupos de extrema izquierda gritaban a los asistentes: "Fascistas y racistas", "Anglada, pim, pam, pum", etc, ante la atenta mirada de los servicios de seguridad. En fin, lo de siempre.

La costumbre de la infamia (recomendable)

He olvidado con los años el nombre y la cara de aquel escritor ruso pero me acuerdo siempre de sus manos. Eran unas manos grandes, mucho más toscas que su cara, con los dedos chatos, con unas uñas aplastadas y como cuarteadas, rotas, crecidas con dificultad, las del índice y el corazón de la mano derecha muy amarillas de nicotina. En las palmas de las manos y en las plantas de los pies están escritas las vidas de la gente, me contó una vez un forense. En las manos de aquel escritor ruso, ex soviético, al que yo conocí en un congreso de literatura en Portugal, estaba escrita de manera indeleble una biografía de hospitales psiquiátricos y campos de castigo. Era un coloquio internacional del que tampoco recuerdo nada, salvo las manos de aquel escritor, salvo el dedo índice que por un momento se apartó del humo del cigarrillo para señalar en dirección de los colegas occidentales que compartíamos con él una mesa redonda, y que le habíamos escuchado en silencio mientras contaba su historia de persecución. "Qué poco tenemos que agradecerles a ustedes", nos dijo, el dedo amarillo de nicotina tan fijo como la mirada de los ojos muy claros. "Ustedes, los escritores europeos, que disfrutaban de la libertad, qué poca solidaridad tuvieron con nosotros, qué poca ayuda nos dieron".
Algunos bajaban la cabeza o miraban hacia otro lado para no ver aquel chato dedo acusatorio. Ésa ha sido la actitud de una parte de la intelectualidad occidental hacia los sufrimientos de las víctimas de los regímenes comunistas. Mirar para otro lado, callar por miedo a que lo acusen incómodamente a uno de cómplice de la reacción. Al fin y al cabo hay causas mucho más seguras que garantizan sin riesgo la vanidad de sentirse solidario, el certificado irrefutable de progresismo que le permite a uno la impunidad moral, aparte de un cierto número de beneficios prácticos que tampoco son desdeñables. Ya se sabe el peligro que se corre cuando se atreve uno a no marcar el paso de la ortodoxia, tan querida entre quienes al parecer tienen por oficio la libertad de la imaginación y la rebeldía del pensamiento. Hay, por lo tanto, quien calla y otorga, quien firma estratégicamente algunos manifiestos, quien tal vez llega a darse cuenta de ciertos horrores pero elige callar "para no favorecer al enemigo", no sea que alguien diga que se ha vuelto de derechas. Hay, en una gran parte de la izquierda democrática europea y americana, una resistencia sorda a aceptar que la opresión y el crimen cometidos en nombre de la justicia son tan repulsivos como los que se cometen en nombre de la superioridad racial. Basta que una dictadura se proclame de izquierdas para que sus abusos merezcan la indulgencia de quienes nunca correrán el peligro de sufrirlos, del mismo modo que un grupo terrorista que asegure luchar por la liberación de un pueblo oprimido despertará la emoción romántica de anglosajones y escandinavos llenos de buenas intenciones, capaces de llorar por el desamparo de un gato abandonado, pero fríos como pedernal ante la sangre de una víctima humana.
Intelectuales. A principios de los años sesenta, cuando el admirable documentalista y director de fotografía Néstor Almendros se exilió de Cuba y regresó a la Barcelona en la que había nacido, y en la que estaban sus amigos españoles, descubrió que para casi todos ellos se había convertido en un apestado. Se rebelaban contra la dictadura de Franco, pero sospechaban de él porque había huido de la dictadura de Fidel Castro; algunos de ellos eran homosexuales, pero cuando Néstor Almendros les contaba la persecución de los homosexuales en Cuba preferían no darle crédito. Como Castro se declaraba antiimperialista, criticar su tiranía era convertirse en cómplice del imperialismo. Señoritos burgueses de Barcelona se ungían de legitimidad revolucionaria negándose a aceptar que Néstor Almendros pudiera tener razón. Lo que contaba, lo que había sufrido, no merecía ningún crédito. Si era preciso se podría recurrir a la calumnia.
Éste es el grado siguiente de la infamia: hay quien calla, y hay quien levanta la voz, pero no en defensa de la justicia o de la libertad, sino para calumniar a los que han huido, a los disidentes, a los que cometieron el delito de desear para sí mismos y para su país lo mismo que disfrutan aquellos que les niegan la dignidad, el derecho a ser escuchados. Es una antigua técnica soviética. André Gide estuvo en la URSS en 1936, invitado con todos los honores, para leer el discurso funerario en el entierro de Máximo Gorki. Había sido hasta entonces un simpatizante sincero de la revolución. Pero en aquel viaje en el que las autoridades lo trataban con la pompa con que se recibe a un magnate extranjero empezó a observar cosas que lo inquietaban, que empezaron a sembrarle dudas, que le provocaban la alarma de contradecir sus convicciones más queridas. Otros veían y prefirieron callar, embriagados por ese licor tan irresistible para los intelectuales y los artistas, el halago a su vanidad de los gerifaltes de una tiranía. Pero André Gide volvió a Francia y se atrevió a contar lo que había visto, lo que no había podido ni querido ignorar, la pobreza horrenda, la desigualdad restablecida en beneficio de los jerarcas del partido comunista, la desoladora uniformidad de un país en el que el miedo apagaba las voces y bajaba las cabezas. Y a partir de entonces se convirtió en objeto de los peores insultos, en los que nunca faltaban las referencias groseras a su homosexualidad, que sería una prueba añadida de su decadentismo. André Gide llevaba muchos años muerto y Pablo Neruda lo seguía insultando en sus memorias, haciendo bromas sobre su "corydoncito".
Ahora un disidente cubano ha muerto después de una larga huelga de hambre y los papeles han vuelto a repetirse. A unos les ha tocado el oficio de callar, de modo que no hubo información sobre la huelga de hambre de Orlando Zapata, que reclamaba el derecho a la dignidad poniendo en juego lo único que le queda a uno en una tiranía, su vida. Y a otros, en el reparto habitual de la infamia, les ha tocado ejercer la calumnia. A Margarete Buber-Neumann también la calumniaron intelectuales europeos de conciencia limpia cuando después de sobrevivir a los campos de Stalin y a los campos de Hitler escribió un libro de memorias lleno de claridad y coraje explicando la inhumanidad idéntica de las dos tiranías. Mientras tantos estábamos callados, o no nos enterábamos, el actor Guillermo Toledo eligió para sí mismo el papel que sin duda considerará más ilustre, el de insultar a un perseguido desde la cima de su privilegio, el de llamar traidor y terrorista a un pobre hombre que jamás pudo tener ni una fracción del bienestar ni de la libertad que el señor Toledo y los que le jalean disfrutan sin peligro. Yo pensaba que ser de izquierdas era estar a favor de la igualdad justiciera de los seres humanos, del derecho de cada uno a vivir soberanamente su vida. No imaginaba que duraría tanto la costumbre estalinista de injuriar a los perseguidos y a los asesinados .
Antonio Muñoz Molina

sábado, 13 de marzo de 2010

La explotación

Un tráfico humano de miserias acompaña nuestra vida: rebuscadores de contenedores, manteneros, camellos, proxenetas, indi-gentes, rufianes, representan-tes de todo tipo de lacras; la sociedad muestra orgullosa sus laceratos, sin perder la sonrisa frente al apocalipsis. El neocapitalismo supera las base teórica del valor del trabajo como fuente de acumulación y riqueza que aporta todo lo útil y bello de la creatividad del obrador; el esfuerzo no es una unidad de medida válida frente a una crisis económica que al desregularizar el orden legal busca nuevos fundamentos ideológicos en nuestra evolución social. En el actual capítulo del progreso se funden o conviven varios procesos productivos: el trabajo retribuido legalmente con el ilegalmente dependiente (la servidumbre o la esclavitud) en las relaciones laborales. Nos llamaba la atención, aunque no nos sorprende, la noticia aparecida días atrás en el diario gratuito ADN señalando que en lo que llevamos de año (dos meses y pico) la Policia Nacional ha llevado a cabo veintiuna actuaciones contra presuntos casos de "explotación laboral", en el sector textil y de la impresión, en BCN y comarcas (en varios de estos talleres ciudadanos chinos eran explotados por compatriotas en infames condiciones de subsistencia, en Sta. Coloma, Mataró, BCN, etc.). La última intervención de la Unidad contra las Redes de Inmigración Ilegal y Falsificación Documental se hizo en un control de extranjería en la empresa de planchado de Sabadell Mas Balaguer Gestión en colaboración con la Inspección de Trabajo; en su interior los agentes descubrieron a 40 personas de distintas nacionalidades (marroquí, boliviana y hondureña) trabajando sin descanso (realizaban entre 10-12 horas diarias), encontrando además que 14 de ellas no tenían los papeles en regla y carecian de contrato de trabajo; la policía les detuvo por infracción de la Ley de Extrajería haciéndo lo mismo con los dos propietarios de la empresa. Las excusas de los dueños son de una elocuencia evidente, "contrataban a los inmigrantes en días puntuales, cuando tenían exceso de trabajo" y "habían acordado luchar para regularizar la situación de sus obreros" fueron rechazadas por los trabajadores, "ellos llevaban muchos meses trabajando y la empresa les había prometido la regularización". Estos empleados eran obligados a trabajar todas las horas que exigía la empresa, incluida la noche, sin plus de nocturnidad, no disponían tampoco de vacaciones ni de ningún derecho laboral. Su salario estaba tasado en 3 euros por hora efectiva de trabajo. En estos casos no se produce exclusivamente esa presión a la baja del mercado laboral (que es saboteado flagrantemente) que tanto daña a las conquistas sociales, sino una incursión salvaje en el esclavismo de nuestros semejantes (los inmigrantes son los trabajadores mas indefensos). Esta situación junto al creciente aumento del paro laboral debería ser objeto de atención para nuestro sindicalismo de clase. En estos casos siempre nos corroe la pregunta: ¿Que destino tienen los mas de 500 millones de euros que durante el pasado año han recibido nuestras organizaciones sindicales y patronales para organizar cursillos de formación y otras zarandajas?

viernes, 12 de marzo de 2010

Amenaza a occidente

La señora Filomena Kabouree, que iba a ser puesta en libertad, ha optado por quedarse junto a su marido (el italiano Sergio Ciccala), ambos secuestrados por una facción de la organización terrorista Al Quaeda en el llamado Magreb Islámico. Entre el grupo de rehenes de los criminales salafistas, los catalanes Albert Vilalta y Roque Pascual siguen retenidos, mientras a la mujer Alicia Gámez (funcionaria judicial socialista en L'H) se la dejaba libre (por temor a que fuera vejada) camino de Uagadugú en Burkina Fasso, en donde era recogida por su familia y los servicios de inteligencia para reexpedirla a nuestro país. Entre desmentidos del Gobierno socialista, hemos conocido que se han pagado dos millones de doláres por Alicia y prometido otros cinco por los otros dos españoles; este invento socialista de "turismo solidario" (BAS) para hijos de papá y chollohorteras, cubierto económicamente por la securitate del partido, venía arrastrando anualmente por esos caminos de Alá, monstruos motorizados, sibaritismo, alcohol y felices coros de excursionistas sin fronteras, ofendiendo la tranquilidad, la hospitalidad y las tradiciones milenarias del desierto en donde apenas es llevadera la escasez y la pobreza. He leído en algún periodista que a la vez que se felicita por la llegada de Alicia Gámez sana y salva a nuestra ciudad, le exige a ésta la correspondiente compensación en términos de solidaridad ciudadana, en trabajo comunitario, en recuperación de horas perdidas, en reconocimiento y agradecimiento a una ciudadanía esquilmada por la crisis; estoy de acuerdo. Nuestro problema está en que la liberación de estos privilegiados, de estos chiquilicuatres consentidos, convertidos en letra de cambio que comienza a cobrarse a los tres meses supone una poderosa fuente de financiación para el peor de los crimenes organizados, el que mas desprecia a occidente y a la vida, el yihadismo islámico (con el intercambio favorecemos el desarrollo de un peligro en nuestra frontera sur); la probable liberación de presos en Mali o Mauritania, debilita los difíciles equilibrios norteafricanos, especialmente sensibles para Marruecos y Argelia (por eso la oposición de los gobiernos de estos paises a las componendas occidentales). Es en este tipo de circunstancias es cuando se ponen a prueba ideas como la "La Alianza de civilizaciones", un coctel que como el del aceite y el agua es de dificil combinación: para los islamistas la fé en la yihad, en la comunidad de los creyentes, la lucha por la extensión, conquista y conversión de todos los paises destruyendo la herejía constituye una obligación individual, para Occidente la libertad individual, el Derecho, la defensa de la vida, el respeto al pensamiento particular y a la democracía es una culminación del progreso humano. El mundo político, Montilla, Hereu, y otros capitostes, recibieron con los brazos abiertos a la "aventurera del safari solidario". Se cruzaron muchos parabienes y felicitaciones. Ahora queda esperar, cono recordó Alicia Gámez, a sus otros dos compañeros. De la Vega afirmó rotundamente en Moncloa "que el Gobierno no ha hecho ningún pago a los secuestradores". Está bien lo habrán hecho por intermedio de...... ?, lo que viene a ser un disfraz de lo mismo. Es increible, la bajeza que podemos alcanzar utilizando la lengua para alcanzar con "políticamente correcto" o conveniente (el matiz lo entienden los bárbaros como el preludio del hundimiento de nuestra sociedad). Lo que todo Gobierno debería tener en su agenda principal es una política antiterrorista clara, voluntarista, con vocación internacionalista (en donde no caiga en vacio el combate diario y preventivo a las bases logisticas del crimen, en este caso la región del Kidal en Mali). ¡Ninguna concesión a la internacional terrorista!

jueves, 11 de marzo de 2010

La meteorología nacionalista

El concepto Països Catalans, una visión cultural que agrupa a los hablantes de la lengua catalana (en su rica diversidad cultural) es un concepto intelectual acuñado por Joan Fuster para el encuentro y progreso de esa comunidad lingüistica. El nacionalismo ha efectuado el giro táctico necesario para apropiarse políticamente de la idea, en principio inocua, y convertirla en un objetivo de poder; desde Barcelona, con el pujolismo de mentor, se han hecho los movimientos precisos para incorporar en el futuro, la Franja de Aragón, el antigüo Reino de Valencia, las Baleares, parte de los Pirineos Orientales franceses, algo de Murcia y el Alguer (una población de la isla de Cerdeña). Un chorro incesante de dinero público sale de la Generalitat e invade todos esos territorios (rotulación de calles, subvención a asociaciones pancatalanistas, profesorado, escuelas, turismo, conferencias, visitas deportivas, etc.). Cualquier analista imparcial detectaría en ello las maniobras anticipadas de una acción imperialista absorvente (en ese sentido BCN sería el punto de encuentro o referente) de corte pacífico y no necesariamente guerrera. La televisión pública catalana, viene plasmando en diferentes programas y desde su inicio esa contribución fundamental siempre al servicio de los dictados políticos del nacionalismo; el servicio de meteorología es un ejemplo paradigmático. Los televidentes de las diferentes comunidades (que también tienen medios públicos) caen semirendidos ante el poder y los medios con que cuenta TV3 y de forma intermitente reciben la información climática de la comunidad virtual catalanista. El resto de España no existe, ni Teruel, ni Huesca, ni Cuenca, ni Ciudad Real, el clima resbala, pasa la frontera lingüistica y se concentra en els Països Catalans. Sin embargo las pretendidas fronteras políticas no tienen correlato en las fronteras atmosféricas (como casi todo, el clima es global, extensivo y desplazante). En 1996, Jordi Pujol, creó un servicio catalán de meteorología que ha venido engrosando sus efectivos, medios y acogida social de manera interrumpida (hay quién dice que sus medios son mas sofisticados que los del antiguo Instituto Nacional de Meteorología). Ahora bien nuestra Constitución recuerda en su art.149.1.20 que "El Estado tiene competencia exclusiva sobre las siguientes materias: Marina Mercante y abanderamiento de buques........ y servicio meteorológico"; es decir, existen en Cataluña una duplicidad de esfuerzos, de multiplicación de gastos, y segun algunos expertos, sin por ello mejorar el viejo servicio: por un lado la Agencia Estatal de Meteorología y por otro, el Servei Meteorològic de Catalunya. Esa generosidad patriotera ha encontrado la horma de su zapato en la nevada del pasado lunes: mientras el servicio estatal predecía la nevada a cota cero, el catalán aseguraba que la nieve caería a partir de los 200 mts. de altura (Montjuic tiene 173 mts.). El problema no está en que el servicio nacional acertara y el local no, en que uno legalmente tenga la preponderancia sobre el otro, en que un servicio oriente al otro o no, lo que importa es la creación de esos entes superpuestos y segregadores, el despilfarro público, la constante queja por daños, la insaciable ambición de un régimen, que mas que eficacia lo que busca es la construcción de un país. Por cierto, lamentable el Conseller Saura acusando a los meteorólogos y a los conductores del enorme caos que sufrió nuestra comunidad.

miércoles, 10 de marzo de 2010

La olimpiada blanca

La nevada del pasado sábado en 22 comarcas catalanas, incluida la ciudad de Barcelona, ha vuelto a sacar a la luz los viejos vicios ancestrales que achacan los problemas propios a otros: a esas empresas eléctricas dominadas por el dios Caos y dirigidas desde Madrid, a la ausencia de las infraestructuras necesarias (que nos vienen prometiendo), a los propios ciudadanos que desentienden los consejos públicos de la Generalitat, etc. Sin embargo el Conseller Saura a renglón seguido de recomendar "no desplazarse, salvo en caso de necesidad y siempre atendiendo las previsiones climáticas" el domingo se desplazaba a Palma a disfrutar de su recreo semanal (presumiendo de Estatut); igual hacía el Director General de Protección Civil (que debiera seguir la información al minuto) que a su vuelta a BCN desde Manresa en los FFCC se veía atrapado en medio de las vías (según él por razones técnicas, según Renfe por la nieve acumulada). Los efectos de la nevada han sido desvastadores, 180 carreteras afectadas (la AP-7 fuera de servicio, y 34 cortadas totalmente), 220 mil hogares sin suministro eléctrico (hoy continúan temblando de frío e incomunicados), 52 mil SOS desesperados, 165 mil alumnos sin escuela y otros incomunicados en las aulas sin que sus familias puedan recogerles, decenas de miles de personas atrapadas en el coche durante 6 o mas horas, 300 personas cercadas en un tren en Les Planes, 3.000 camiones en la Junquera, cerrado el aeropuerto de Gerona, cercanías paralizada, etc. Barcelona llegó a condensar la magnitud que alcanza la incompetencia y descoordinación de las autoridades nacionalistas: las Rondas bloqueadas, las calles de bajada, Muntaner, Balmes, convertidas en pistas de patinaje olímpicas con coches atravesados en las posiciones mas increibles, la Diagonal inservible separando la BCN de montaña (incomunidada) de la marítima (paralizada), enormes dificultades para los vecinos de Nou Barris, el Carmel o Guinardó, arboles caídos, etc. todo ello sin la presencia de la policía, de los camiones de sal, de las máquinas quitanieve, etc. Una debacle en un vaso de vino tinto. La ciudad blanca no percibió la reacción de las autoridades hasta bien mediada la tarde (los niños llevaban horas construyendo muñecos de nieve y arrojándose bolas) y asistió a la comparecencia de sus representantes en la noche del lunes: Boada, Montilla, Hereu y un cariacontecido Joan Saura (antigüo trabajador de Fecsa-Endesa) incapaz de superar esa depresión personal que le funde. El tripartito y su oposición (ese totum revolotum nacionalista) se pellizcan en ese juego habitual de las monjitas de la caridad para evitarse daños, y la ciudadanía cansada o furiosa exige explicaciones, dimisiones o ceses. Mañana, cuando todo se olvide, seguirá el debate parlamentario regular en el que los pijoverduleras impondrán su criterio restrictivo respecto a lo nuclear, o el trazado eléctrico de alta tensión por las comarcas de Gerona (las que siguen sin luz). Las radios y televisiones catalanas vienen recogiendo las variadas quejas de los habitantes de nuestras poblaciones, me asombra una de las mas frecuentes: ciudadanos que se ven obligados a aparcar acuciados por la nevada y la noche (en zona azul, verde, carga y descarga, sobre la acera, etc) a la mañana siguiente se encuentran el triángulo amarillo de la grúa municipal; y es que el afán recaudatorio de nuestras autoridades es insaciable e irracional, supera cualquier tipo de catástrofe o nevada.

martes, 9 de marzo de 2010

Agresiones universitarias

Cuando nos llegan noticias de movimientos radicales en los recintos universitarios que impiden la exposición libre de ideas nos confirmamos en que existe una profunda disintonía entre la universidad actual y la sociedad democrática; cierto, la universidad no es un cuerpo homogéneo de ideas en acción, sino una suma de individuos que luchan competitivamente por conseguir un título intercambiable por posición social. La ebullición de las ideas, el contraste, el debate, la acogida intelectual, el respeto al otro, deberían ser los rasgos definitorios de la naturaleza universitaria (una zona franca cultural). Durante el franquismo, el interior de sus aulas alumbró una oposición intelectual que sumó a todos sus estamentos en un movimiento contestatario a aquella uniformidad aislacionista del Régimen. Curiosamente el nacionalismo autonómico ha parido otro sectarismo totalitario en sentido contrario que viene amordazando la autonomía universitaria y la libertad de expresión sin que las autoridades hagan nada por resolverlo. Su hegemonía inquisitorial se hizo notar frente a Aznar hace diez años, con Jon Juaristi, Alejo Vidal Quadras, Gotzone Mora, Savater, etc. y el viernes pasado con la presión organizada de un centenar de energúmenos que rebuznaban consignas contra la diputada nacional Rosa Díez (repitiendo las mismas memeces de siempre, las mismas bobadas de estos años: "Fora feixistes de l'Universitat" amén de los insultos arrabaleros de los killos de barrio) volvieron a ser los amos de la UAB; lanzamiento de objetos, escupitajos, agresiones físicas, acosos, apretones, lanzamiento de botes de pintura, abolladura del coche de la conferenciante, etc. sin que los guardias de seguridad de la UAB, o los mossos de esquadra interviniesen para frenar la agresión. El amigo Saura que actúo con tanta dureza contra los estudiantes opositores al plan Bolonia, debió considerar una nadería este nuevo ataque (por otro lado, una cosa habitual en Cataluña) a la libertad de expresión (además para qué hacerlo, se preguntará cínicamente el Conseller, si el grupo político al que representa la señora Díez apenas tiene/tendrá relevancia en nuestra comunidad). Graciosamente el sociólogo Salvador Cardús (conocido independentista) que subido a una mesa clamaba por la hospitalidad catalana, y ante la intolerancia de sus alumnos dio por suspendido el acto fue bañado con un bote de pintura roja. Rosa Díez denunció que un energúmeno dentro del aula y una distancia de dos metros ponía los dedos juntos en plan pistola amenazándola por "fascista y asesina"; vamos, una niñería. Ante este tipo de hechos la sociedad catalana calla y otorga; es posible, incluso, que muchos ciudadanos consideren el ejercicio de la libertad como una provocación inadmisible; la prensa, se divide entre la que oculta la noticia y la que da la versión de que el acontecimiento es un acto electoral preparado y amañado por UPyD y Rosa Diez; es más hay quien lo coloca a la altura del gesto de Albert Ribera de donar la indemnización de 2.500 eu que recibió de algunos militantes de ERC por amenazas de muerte (una foto con una bala ensangrentada en la frente) a la ACVOT (víctimas terrorismo) en una especie de disputa victimista de carácter político por un mismo espacio electoral. Y es que la prensa, a veces, ofrece esa imagen retrospectiva y canallesca de imborrable recuerdo. Y los agresores, perfectamente reconocibles en los videos del acto, barruntan la proxima agresión a nuestras libertades con absoluta impunidad (saben que el régimen nacionalista les protege).