lunes, 30 de junio de 2008

Las torres nacionalistas

El nacionalismo es la ideología de la imposición, por eso la única forma de entenderse con los señores que practican esa fé es intercambiando cosas menores, puesto que en su credo son irreductibles. Es complicado reordenar o reconducir lo identitario, el articulado de esa fé hacia posiciones democráticas y buscar la felicidad del ciudadano. El sistema democrático les sirve en la medida que les facilita alcanzar sus fines, y si no sirve a sus intereses cambian de ritmo para reformarlo o cambiarlo. Está pasando ante nuestros ojos a diario con la Constitución y el Tribunal Constitucional, reducidos a muñequitos de feria. La batalla la tienen entablada también en el terreno simbólico, lo hemos visto en Montjuic en su reciente asalto, en las calles y plazas de nuestras ciudades (tenemos el triste honor de contar con una calle a Sabino Arana), en los monumentos ciudadanos que nacen (en Pza. Cataluña hay una pesada plasta escultórica de Subirach, simbolizando al país mítico de Maciá) y otros que mueren o viven amenazadas al margen de que su calidad sea excelente (el aplacado de la antigüa sede de Aigües de Barcelona), el monumento falangista de zona Universitaria, Gran Via, etc. Es un cuadro parcial que el político va modificando para reflejar una realidad a su gusto. Y ya sabemos que a los nacionalistas les fascina la trascendencia faraónica, la monumentalidad fascista. Ahora resulta que todos los grupos municipals del Ayuntamiento de Barcelona, repito, todos, PSC, ICViEU, ERC, CiU y PP (¡Ay! Albertito Fdez.), han acordado colocar una copia de las columnas que Puig i Cadafalch concibió en el 1919 para la Exposición Universal y que Primo de Rivera mando derribar en el 28. Naturalmente las columnas simbolizan la senyera, y si entonces tenía un sentido, digamos artístico que reflejaba la carga de un esfuerzo inmenso de ordenación de la montaña, ahora tiene un sentido mil veces mas provocador y sectario. Se ha iniciado un debate, parecido al sostenido por la intelectualidad del Oasis sobre la continuidad de las obras (en sentido nacionalista) en la Sagrada Familia, en el cual numerosos arquitectos se pronuncian en contra, Juli Capella dice en la Vanguardia "que es partidario de recuperar patrimonio, ahora bien le fastidia es que se quiera utilizar el mismo como icono patriótico". "No me gustan los monumentos políticos, me dan repeluz""Un monumento a Cataluña, un monumento ideológico me parece una aberración, una chorrada". Reclama Capella una arquitectura social que acabe con los barracones en las escuelas. En el mismo sentido se pronuncian otros arquitectos, Luis Alonso, Carlos Ferrater, Josep Ribas Folguera. Por contra, los muy nacionalistas, Oriol Bohigas y el historiador (CiU) Ainaud defienden y potencian la instalación simbolica, dándole alas a los políticos del pesebre nacional. Hay que tener en cuenta que en su origen las columnas (20 mts. de altura y 2 de diametro), se alzaban en un escenario distinto. No existía el Palau Nacional de la cumbre, ni la Fuente Mágica, ni los Pabellones Italianos, ni las columnas venecianas. Ha habido unos trabajos de años que han alumbrado la belleza actual. Hoy en día resulta espectacular (es la imagen de postal típica) esa vista multicolor del Palau decorado con rayos de luz en abanico a su espalda, la caida del agua, y el juego de formas, música y color de la fuente de Carles Buigas (que sustituyó en el 29 el emplazamiento de las columnas) y la espectacular Avda. de Maria Cristina enmarcada por el agua. Cuando izen las columnas de Puig i Cadafalch, justo detrás de la fuente, veremos como entrerejas a todo el conjunto monumental y desde el Palau, ese magnifico mirador de la ciudad esos cuatro pivotes oscureceran la belleza de la fuente y su entorno. Los nacionalistas para acabar con esa visión carcelaria, probablemente opten por oscurecer, sino derribar lo existente, fuente y Palau incluido, y si no es posible de momento, concentrarán toda la iluminaria en el conjunto dórico, de las cuatro barras. La imagen tradicional quedará arrasada. Los ingenieros de la fuente que velan por su funcionamiento, ya deberan adoctrinarse para que suene con fuerza el himno nacional Els Segadors, a la vez que se levantan a conveniente altura sendas columnas cuatribarradas de agua coloreadas en el rojo amarillo de la pátria. Hereu y sus hermanos de sangre, Alberto Fernández incluido, ya tienen otro grandioso monumento a su ineficacia y perfidia. Ahora, queda abierto el mercadeo del entendimiento con el mundo nacionalista, todos hemos girado al centro, puesto que ser catalanes, catalanistas, nacionalistas o independentistas, en mayor o menor medida, lo somos todos. Es una forma como otra de hacer política. Mala, mala, pero camino del centro. Y es que el centro en Cataluña es nacionalista. No podía ser de otro modo.

1 comentario:

Xurde dijo...

Totalmente de acuerdo en tu exposición amigo.
Te contaré una anécdota personal.Hacía años que no iba a la "Sagrada Familia" (desde la niñez,ya sabes,cuando vives en la misma ciudad no actuas como un turista)y hace poco decidí ir con los niños.....menuda decepción,no es más que un "esqueleto".Verás,aparte de que soy profano en arquitectura,no le voy a quitar ningún mérito a la belleza exterior visual ni a la obra por supuesto de Gaudí.Sin embargo me pregunté cuanto y cuanto dinero llevamos gastado en el mencionado Monumento a lo largo de un siglo y como puede seguir siendo un "exoesqueleto" casi totalmente hueco y vacío en su interior?
Si,ya se la historia de los planos y la dificultad de ejecución de la obra y todo el resto de excusas,¿en pleno siglo XXI con todos los vances técnicos?.
Si,adolecen de "Signos Monumentales de Imperialismo",de ese mismo Imperialismo (español) del que reniegan.
Un saludo.Xurde Rocamundi
http://ciutadansarenys.blogspot.com/