jueves, 8 de abril de 2010

Una visión del Paralelo

El nacionalismo ha perpe-trado uno de los atentados urbanísticos mas sonados anulando y degradando el barrio del Poble Sec (en donde nació Serrat) mas allá de todo lo imaginable: en su cabeza, Montjuic es una muralla de contención con restos de barraquismo, en el centro, la c/Blai es un escaparate de cosmopoli-tismo humilde en donde dominan los nuevos barce-loneses (dominicanos, magrebíes, chinos, paquistaníes) y en la parte baja, el Paralelo, el gran bulevard del ocio barcelonés en el s.XIX y XX, convertido hoy en avenida rápida de seis carriles para entrar o salir de la ciudad (en cuyos laterales abunda el comercio de drogas o plazas semiajardinadas para consumirlas sin ningún recato), que aún conserva abiertos alguno de sus viejos teatros y tradicionales casas de comidas. De todas las maneras en algunos momentos la acción de la piqueta o de la especulación ha despertado la solidaridad ciudadana hacia estos territorios emblemáticos de la cultura popular y de la bohemia catalana: Al antiguo Teatro Paralelo (ex-Studio 54) quisieron convertirlo en un enorme burdel (Scenic), frustándose dichas intenciones ante algunas informaciones de prensa (ahora sus propietarios la SGAE parecen decididos a darle un uso acorde con su historia); uno de los casos mas hirientes fue El Molino clausurado en 1997 (deudas municipales) y que iba a desaparecer a pesar de ser un referente dinamizador de la vida nocturna barcelonesa (cualquier foráneo pasaba por el local invitado por un familiar o amigo para descubrir la maravilla de su inocencia); los propietarios del inmueble (Ocio Puro) iniciaron unas obras de restauración hace dos años y parece que en este recinto alzará el telón este año presentando nuevos espectáculos. El caso mas curioso es el del antiguo teatro Arnau (la joya del music-hall, del cabaret y de la gresca) en donde reinó como figura singular la denominada la Maña, virilmente bella y que contaba con una infinita y fiel corte de admiradores; el Arnau tapiado y en ruinas es la fachada del Raval sobre el Poble Sec y puede convertirse en propiedad municipal (Comisión de Urbanismo); cerrado desde el año 2000 han intentado convertirlo en una residencia geriátrica, poco después los okupas lo asaltaron para transformarlo en "un centro social autogestionado"y por último la Iglesia Evángelica de China lo compró por 1,5 mill/eu a sus antiguos propietarios; la presión vecinal (el local está en ruinas) ha forzado al Ayuntamiento a intentar adquirirlo aunque las negociaciones están paradas ante las elevadas pretensiones de los chinos (3 mill/eu). Han desaparecido irremediablemente otros grandes escenarios del Paralelo : el Olímpia, el Cómico, el Nou, el Talia y tantas salas de baile, lo cual es lamentable. El Ayuntamiento, guiado por la peña de los arquitectos, ha preferido invertir en otros sitios: Villa Olímpico, Nou Barris (votos), Verneda o Diagonal, dejando en la cuneta el Broadway catalán (su españolismo no interesaba). El recuerdo de Raquel Meller, la Bella Dorita, Johnson, Luis Cuenca, Tania Doris, las chicas de Colsada, etc. llena las fantasías de muchas generaciones catalanas (el cine es testigo). En esos tiempos era fácil oír a Manolo Escobar cuya voz extendían los altavoces del parque de atracciones hasta Pza. Cataluña, dando gusto a miles de ciudadanos que se paraban a oír. En una de sus últimas entrevistas la Bella Dorita atacaba la nueva visión nacionalista que impulsaba el catalanismo señalando a todas las administraciones como culpables de tantas demoliciones y olvidos, desde los grandes artistas hasta la remodelación de las Arenas. Eso sí, frente al bar el Retiro en la entrada de Nou de la Rambla al pié de la estatua erigida a Raquel Meller se alza el Bagdad (espectáculos porno-horteras) cuya propiedad, dicen las malas lenguas, es de la familia de Anna Batllebó, la famosa diputada socialista.


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