martes, 26 de enero de 2010

Cercanías.

Hace apenas un mes que se cerraba el traspaso de cercanías de Renfe a la Generalitat; era la consecuencia de un trabajo metódico de la "sociedad civil" catalanista, impulsada por la totalidad de su clase política, por crear una necesidad (en contra de los trabajadores de la empresa) potenciando la impuntualidad de sus con-voyes, los problemas en las líneas (consecuencia de las obras de mejora y las nuevas instalaciones del TAV), la supresión de antigüos trayectos, etc.; el tam-tam de los pequeños incidentes los voceaba matutinamente la prensa cobertor dándole la trascendencia que convenía a los intereses políticos (la Renfe había que sustituirla por la Renfc) con una reincidencia digna de mejor causa. Esta transferencia competencial no ha sido captada en su auténtica dimensión por el gobierno de ZP que tontunamente piensa en una inversión política que reactivará el granero de votos socialista en este territorio (su seguro de vida), cuando la experiencia informa que para la Generalitat, lo conseguido (que no se mide en términos de eficacia) es una pequeña victoria dentro de una guerra de varios siglos frente a España; ahora, entre refunfuños de los partidos de oposición preparan el siguiente paso. Hemos visto a Saura y Chaves firmando los acuerdos: el Estado asumirá cada año los déficits en la gestión (en el 2010 calculan 117 mill/eu), un convenio entre el Govern y Renfe (operadora hasta final de año) mediante el cual se forma una comisión de seguimiento de seis personas (3/3) teniendo la Generalitat el voto de calidad, se firma otro convenio entre el Govern y Adif (propietaria de las infraestructuras) pudiendo fijar la Generalitat los niveles de calidad de los servicios. La Generalitat se convierte en la autoridad ferroviaria que fija tarifas, y regula horarios y trayectos. En esas circunstancias nos enteramos que el jueves el President José Montilla y el presidente Guillaume Pepy de la SNCF (sociedad pública de ferrocarriles franceses) han celebrado una reunión de trabajo. En declaraciones a la ACN el responsable francés explicó "la SNCF está dispuesta a asumir el servicio de cercanías de BCN en el caso que la Generalitat prescinda de RENFE. Por definición nuestra empresa siempre está dispuesta a ofrecer estos servicios"; por otro lado monsieur Pepy anunció que los trenes franceses de alta velocidad llegarán a Figueras en diciembre por el túnel transfronterizo aunque no se podrá circular en TAV hasta 2020 (falta construir el tramo entre Montpellier y Perpignan). Adif construirá la estación de Vilafant a donde llegarán los trenes españoles que conecten con Francia. Se dan así por acabadas las reticencias políticas de las autoridades francesas para construir las infraestructuras necesarias que conecten España y Portugal a Europa (razones chauvinistas y económicas), mostrándonos el rostro de una empresa pública ambiciosa (Guillaume Pepy) que toma bajo su protección el transporte catalán (cuyos déficit pagamos los españoles). Dos pájaros de un tiro si la previsible operación se culmina con éxito. No parece un asunto de privatización de servicios, de libertad de empresa, mas bien es un juego político en el que se refuerzan intereses estatales franceses para asegurar la catalanidad del ferrocarril. Y el nacionalismo, mientras tanto, sigue sumando.

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